Martes, 21 de Mayo de 2013
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Colegio SaludCoop Sur, de tertulia con el maestro Fernando Soto Aparicio

Soto Aparicio, una de las leyendas vivas de la literatura colombiana, compartió con los estudiantes de este plantel educativo de Kennedy toda una tarde de tertulia literaria. Este espacio de encuentro directo con los escritores, es la estrategia de la institución educativa para enamorar a los niños, niñas y jóvenes de las letras.

En el marco del proyecto transversal “Tertulias institucionales”, con el cual se crean “espacios de motivación hacia la lectura”, el pasado viernes 24 de agosto, los estudiantes del colegio SaludCoop Sur, realizaron el tercer gran conversatorio con un escritor. En esta oportunidad el invitado especial fue el boyacense Fernando Soto Aparicio, quien fue notificado ese día de que la biblioteca escolar de esta institución llevará su nombre como un homenaje por su vida y obra.

En este encuentro entre autor y lectores de todas las edades, se propició la reflexión sobre el papel de la lectura en la escuela y la vida. Se presentaron análisis sobre las obras de este prolífico escritor que tiene en su haber más de 50 producciones literarias, entre las que se destacan “Los funerales de América”, “Mientras llueve”, “Sólo el silencio grita”, “El sueño de la anaconda” y “La rebelión de las ratas”. Se realizaron presentaciones artísticas propias de la tierra natal Soto Aparicio, y hacia el cierre se desarrolló una entrevista colectiva a este hombre que asegura que el libro que más me gusta “es el que no he escrito”. La entrevista completa se reproduce aquí como reconocimiento a las voces de la comunidad educativa y del propio escritor.

¿Cuál ha sido su fuente de inspiración, la motivación de sus escritos?

No hay una. La literatura no es inspiración, es disciplina pura y física. No hay un libro que no tenga una plataforma de investigación enorme.

¿Cómo le gustaría ser recordado, qué piensa del futuro y de los nuevos escritores colombianos?



Con afecto. Los libros no le producen dinero al autor, por eso el capital de uno está en la gente, en el afecto de la gente.

Sobre los escritores no quiero dar nombres porque sería un agravio para los que nombre y otro para los que no, pero tengo la absoluta seguridad de que hay un grupo grande, de 12 ó 15, que están haciendo una obra muy importante.

¿Cuál de sus libros es el que a Usted más le gustó y con cuál se siente más identificado?

El escritor es muy malo como crítico. Todos los libros tienen un valor, el valor del amor, el de la lucha. Pero definitivamente el mejor libro es el que no he escrito. El inconformismo es el motor del escritor, del artista, pues siempre está buscando obras mejores. Sólo espero me alcance el tiempo, antes de irme a cuidar a Sofía.

Es que yo tengo un acuerdo con el de arriba para cuando me muera. Él me va a nombrar de ángel de la guardia de Sofía Vergara (Risas).

¿Se considera un conquistador de la literatura?

No, porque eso implica explotarla, apropiarse. Yo he luchado por tener un lugar en el panorama de la literatura. Ese título de conquistador me hubiera quedado hace muchos años cuando tenía novias a diestra y siniestra.

¿De dónde saca los temas y los argumentos de sus obras?

Están ahí, por eso dicen que la realidad supera la ficción. Cada uno de nosotros es una historia, muchas historias, no hay nada que inventarse la temática está con nosotros.

¿Su mayor éxito literario?

Las obras las evalúa el público. El resto es culpa de los maestros de español y literatura, porque ellos se decidieron, por ejemplo, por “La rebelión de las ratas” y “Mientras llueve”, y dejaron de lado los otros 50 libros que pueden ser incluso mejores o más ricos.

¿Por qué sus novelas coinciden en tener un final triste y de soledad?

En las obras hay dos posibilidades, la de Corín Tellado o las de la realidad. Las novelas de la realidad, que son las mías, se quedan abiertas. Es una manera de llegar al lector, de sacudirlo, de decirle piense, reflexione.

¿Por qué la violencia hacia las mujeres es una constante en su obra?

Porque hay que denunciarlo. Somos una sociedad muy machista, y en esa sociedad yo denuncio ese atropello.

 

Usted escribió el libro “Los funerales de América” en el que presenta una guerrilla con ideales, en defensa del pueblo, del pobre ¿qué piensa hoy de la guerrilla?

Esa guerrilla quería cambiar el mundo, pero tenía ideales. Hoy son una banda de terroristas y criminales. Lo que hace la guerrilla ahora es algo que puede leerse como: “Hay que acabar con la pobreza, maten cada día un mendigo”.