Temas Estratégicos
Sitios Relacionados
Jornada extendida para las y los más pequeños de Teusaquillo
- Última actualización en Viernes, 17 Febrero 2012 08:34
Son 24 menores, entre los cuatro y cinco años y sus familias, los primeros beneficiados del programa de educación pre – escolar en jornada extendida del colegio Técnico Palermo.
El colegio Técnico Palermo, de la localidad 13-Teusaquillo, es una de las instituciones que ya inició la implementación de las políticas de revolución educativa de la Bogotá Humana. Su aporte consiste en la apertura, por primera vez, del pre – escolar en jornada extendida, con todos los beneficios que la administración distrital contempla para una educación pertinente y de calidad: refrigerios, almuerzos, subsidios y profesionales en pedagogía de las más altas calificaciones.
Pese a que esta localidad cuenta con un alto porcentaje de instituciones privadas que se dedican a la formación de la primera infancia y de pre – escolar, la oferta educativa del Palermo se vio copada. 24 menores de cuatro años, son los primeros(as) que se beneficiarán de los programas educativos oficiales de esta institución, la cual cuenta con modernas instalaciones y equipamiento, y programas de trayectoria en la formación técnica y la articulación con la educación superior.
Entre los inscritos hay hijos de egresados de la misma institución, de vecinos del sector, de comerciantes y empleados formales e informales; todos recibirán el acompañamiento pedagógico de dos maestras, una de ellas con especialización en la enseñanza del inglés como segunda lengua.
El primer día
Con una gran calle de honor que formaron los estudiantes de grado undécimo de la jornada mañana del colegio Palermo, fueron recibidos los 24 estudiantes con los que esta institución lanza su programa de educación pre – escolar en el grado jardín. A medida que cada pequeño iba cruzando la puerta, uno de sus nuevos compañeros le entregaba un globo, un dulce y una tarjeta de bienvenida; luego lo llevaban de la mano a conocer la que será desde ahora su segundo hogar.
El lunes pasado Juan Pablo, con tan solo cuatro años, empezó a estudiar. Ayer cambió los dulces de la venta ambulante de su madre, Luz Erlin Tique, una comerciante informal de la 24 con 45, por el bombón con el que los estudiantes de undécimo lo recibieron. Ahora su madre podrá trabajar tranquila todo el día, mientras él aprende jugando, ya no con monedas sino con fichas, hojas y crayones.
El territorio de Juan Pablo ya no será una esquina sino toda una manzana, aquella que ocupa el colegio que lo acaba de acoger para cuidarlo y acompañarlo en su bienestar, en su buen comer y en su aprender.
























